Archive for November 21, 2016

21/Noviembre ¡FELIZ DIA de la ENFERMERIA!

21/Noviembre ¡FELIZ DIA de la ENFERMERIA!

A QUIENES SIEMPRE OFRECEN SU CONOCIMIENTO y UNA MANO TENDIDA SIN PREGUNTAR A QUIEN.

Un cielo para las enfermeras
por el Dr DANIEL FLICHTENTREI (Intramed)

Guardo una cantidad de secretos que no estoy dispuesto a revelar, anécdotas que no voy a contar. Vergüenzas inconfesables y arrebatos de niño malcriado de las que hoy me arrepiento. Tengo una deuda que alguna vez debería comenzar a pagar. Cuentas pendientes y un afecto maduro que ahora me permito sentir. Abrazos que jamás les he dado y la incómoda sensación de que no las he merecido.

Establecemos con las enfermeras una relación estrecha y contradictoria desde muy temprano en la carrera de Medicina. Allí, en el preciso lugar en que los enfermos dejan de ser páginas de un libro para encarnarse en personas ante quienes no sabemos qué hacer. Allí, en el espacio en que lo que creíamos conocer debe hacerse acto y nos damos cuenta de que ese paso es arduo y atemorizante. Que nos deja solos frente a lo que nadie nos dijo. Allí, aparece una enfermera para ofrecernos su mano solidaria y acompañarnos. Para enseñarnos sin exhibicionismos, sin cátedras ni reconocimientos.

Las he visto dormirse sobre un libro muchas madrugadas intentando terminar sus estudios secundarios mientras doblaban gasas, esterilizaban instrumental y escribían en un papelito la lista de compras del supermercado.

Las he visto sostener con dedicación un tratamiento complejo, advertir con una sensibilidad exquisita las más sutiles modificaciones en un paciente que a mí me pasaban inadvertidas y, minutos más tarde, hacer con una tijera, papel de colores y goma de pegar el disfraz de soldado para que su hijo actúe en la fiesta de la escuela vestido de granadero a la mañana siguiente.

Hay crepúsculos sombríos que nos clavan al piso. Atardeceres que muerden como dentaduras y te sangran el cuello. Uno se hace preguntas. Recapitula las horas pasadas y sigue las huellas de la muerte rondándote los talones.

¿Habré hecho lo suficiente?

¿Habré hecho lo correcto?

Te abraza una angustia compacta y el ácido reflujo de la derrota te sube hasta la garganta. Acribillado de recuerdos, estás atrapado en un laberinto de preguntas sin respuesta. Entonces, el humo caliente que sube desde una taza te lleva hasta la mano que la sostiene. Y ella hasta esa mujer que no habla porque conoce los límites del lenguaje pero que sabe leer las secretas señales del desasosiego. Esa mujer te frota la espalda. Entonces te crecen alas, te ponés de pie y los cadáveres regresan a su sepultura.

Gracias, muchas gracias, aunque nunca se lo haya dicho.

La Medicina es una boca inmensa que te devora todos los días. Una enorme ballena que te atrapa en la oscuridad de su estómago mientras el exterior se apaga como una llama en una tormenta.

Los rumores del mundo se atenúan y ya no existe nada más allá de esa caverna. Ese agujero es tu mundo y todo lo demás se desvanece hasta desaparecer. Pero allí afuera te esperan. Te necesitan y te reclaman.

Aunque vos ya no puedas escucharlos. Hasta que alguien abre la boca voraz de esa ballena y te busca a tientas en la oscuridad con la luz de una vela. Y te saca a empujones. Y te deja a las puertas de tus afectos. Y te dice: “basta por hoy, volvé a tu casa”.

Cuando alguien supone que sabe se convierte en una arma mortal. En una arma manejada por un idiota. Nada es más ridículo ni menos justo que un fanfarrón. Solo la conciencia de lo que se ignora nos acerca a la sabiduría. Aunque casi siempre cuando ya es tarde, cuando ya hemos hecho daño, cuando la disculpa o la retractación no resuelven nada. Mientras alguien cree que él sabe y los demás no, se hace ciego a su propio desconocimiento, se imbeciliza con empeño y dedicación. Nosotros podemos sospechar que tal cosa existe, pero las enfermeras tienen una multitud de pruebas para demostrarlo.

Uno crece a fuerza de fracasos, de latigazos sobre la imagen de lo que creíamos ser pero no somos. Hasta que una mañana cualquiera me encontré llamando a Manuela para que hable con mi paciente y averigüe lo que a mí me ocultaba o para que autorice aquello a lo que se negaba porque no comprendía las razones y yo no lograba explicárselas.

Manuela llegaba y me pedía que la dejara a solas. Yo me retiraba obediente y me disponía a esperar. Bastaban cinco o diez minutos para que el obstáculo se disolviera.

Después, el enfermo me recriminaba: ¿Por qué usted no me lo dijo así, clarito…, como ella?

¿Qué sabía Manuela que yo desconozco?

Mucho tiempo después advertí que conocer las enfermedades tenía poco que ver con comprender a quienes las padecen. Que “curar” y “cuidar” no son sinónimos.

Aunque no es posible acceder a lo primero ignorando lo segundo. Estas, como tantas otras cosas, las aprendí de ellas.

Supe que les debía una solidaridad que me habían regalado cuando no la merecía. Una tolerancia que no me había ganado. No he conocido a nadie capaz de protegerme tanto y tan bien, especialmente de mí mismo.
En la vida personal de casi todos quienes compartimos con ellas tantos años, esas mujeres cubrieron nuestras travesuras como hermanas fieles y nos advirtieron de los riesgos cuando el descontrol nos amenazaba. Identificaban el preciso momento en que lo que hacíamos ponía en peligro lo que queríamos y nos señalaban la diferencia. Sin sermones, sin amenazas.

La mano firme de Manuela me tomaba del brazo y yo entendía que ya era suficiente. Que me había acercado más de lo prudente al límite de lo posible. Que era el momento de volver a casa como si nada hubiese ocurrido. Aún hoy, en la desmantelada intemperie de la memoria, siento su mano apretándome el brazo cuando me acerco a algunos abismos.

Hay una dimensión devaluada de la asistencia en la enfermedad. Un territorio silenciado por el que las enfermeras transitan con una habilidad y tenacidad extraordinarias. Alguien tendrá que decirlo. Alguien tendrá que devolverles lo que nunca les hemos dado. Un espacio del que nos hemos apropiado pero que no nos pertenece.

En secreto, todos sabemos que un hospital podría sostenerse sin mayores esfuerzos sin médicos pero naufragaría apenas en un instante sin enfermeras. Ahora que se han profesionalizado, ahora que tienen títulos e incumbencias universitarias. Ahora que sus diplomas las legitiman en el patético mundo académico.

También ahora nos enseñan que la perseverancia y la humildad son atributos que la universidad no da, pero que tampoco es obligatorio que quite.

Les debo más de lo que podría devolverles.

Ah, una última cosa: cuando el dolor me inyecte sus venenos, cuando sienta que estoy a merced de lo que ya no puedo manejar, cuando sufra, entonces, por favor, tráiganme a Manuela.

Fuente: INTRAMED
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=56457#comentarios

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November 21, 2016 at 8:42 am

European Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases: update of the diagnostic guidance document for Clostridium difficile infection.

Clin Microbiol Infect. August 2016 V.22 Suppl 4 S63-81.

Crobach MJ1, Planche T2, Eckert C3, Barbut F3, Terveer EM1, Dekkers OM4, Wilcox MH5, Kuijper EJ6.

Author information

1Department of Medical Microbiology, Centre for Infectious Diseases, Leiden University Medical Center, Leiden, The Netherlands.

2Department of Medical Microbiology, St. George’s Hospital, London, UK.

3National Reference Laboratory for Clostridium difficile, Paris, France.

4Departments of Clinical Epidemiology and Internal Medicine, Leiden University Medical Center, Leiden, The Netherlands; Department of Clinical Epidemiology, Aarhus University, Aarhus, Denmark.

5Department of Microbiology, Leeds Teaching Hospitals & University of Leeds, Leeds, UK.

6Department of Medical Microbiology, Centre for Infectious Diseases, Leiden University Medical Center, Leiden, The Netherlands. Electronic address: E.J.Kuijper@lumc.nl

Abstract

In 2009 the first European Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases (ESCMID) guideline for diagnosing Clostridium difficile infection (CDI) was launched.

Since then newer tests for diagnosing CDI have become available, especially nucleic acid amplification tests.

The main objectives of this update of the guidance document are to summarize the currently available evidence concerning laboratory diagnosis of CDI and to formulate and revise recommendations to optimize CDI testing.

This update is essential to improve the diagnosis of CDI and to improve uniformity in CDI diagnosis for surveillance purposes among Europe. An electronic search for literature concerning the laboratory diagnosis of CDI was performed.

Studies evaluating a commercial laboratory test compared to a reference test were also included in a meta-analysis. The commercial tests that were evaluated included enzyme immunoassays (EIAs) detecting glutamate dehydrogenase, EIAs detecting toxins A and B and nucleic acid amplification tests.

Recommendations were formulated by an executive committee, and the strength of recommendations and quality of evidence were graded using the Grades of Recommendation Assessment, Development and Evaluation (GRADE) system. No single commercial test can be used as a stand-alone test for diagnosing CDI as a result of inadequate positive predictive values at low CDI prevalence.

Therefore, the use of a two-step algorithm is recommended. Samples without free toxin detected by toxins A and B EIA but with positive glutamate dehydrogenase EIA, nucleic acid amplification test or toxigenic culture results need clinical evaluation to discern CDI from asymptomatic carriage.

FULL TEXT (CLIC en PDF)

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1198743X16300258

November 21, 2016 at 7:51 am

REVIEW – Clostridium difficile Infection in Special High-Risk Populations.

Infect Dis Ther. September 2016 V.5 N.3 P.253-69.

Cózar-Llistó A1, Ramos-Martinez A1, Cobo J2.

Author information

1Infectious Diseases Unit, Internal Medicine Department, Hospital Universitario Puerta de Hierro, Majadahonda, Madrid, Spain.

2Infectious Diseases Service, Hospital Universitario Ramón y Cajal, IRYCIS, Carretera de Colmenar Viejo Km 9.1, 28034, Madrid, Spain. javier.cobo@salud.madrid.org

Abstract

Antibiotic use continues to be the most important risk factor for the development of Clostridium difficile infection (CDI) through disruption of the indigenous microbiota of the colon.

This factor, together with environmental contamination, makes hospital and other healthcare facilities the perfect breeding ground for the infection.

Several groups of patients are exposed to the hospital environment and, at the same time, affected by conditions that can make CDI more prevalent, more severe or make it present a different clinical picture. The list of such conditions appears too extensive to be reviewed in a single article.

Nevertheless, several groups, including the critically ill, oncological patients, solid organ and hematopoietic transplant recipients, patients with inflammatory bowel disease, patients with kidney disease and pregnant women, have generated more attention and have been studied in more detail.

On the other hand, pediatric patients constitute a controversial group because the large number of asymptomatic carriers makes interpretation of clinical findings and diagnostic tests difficult, as is the development of an appropriate approach to treatment.

We present an in-depth discussion of CDI in these high-risk populations and we also review the issue of CDI in pediatric patients.

PDF

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5019980/pdf/40121_2016_Article_124.pdf

November 21, 2016 at 7:48 am

Fecal Microbiota Therapy for Clostridium difficile Infection: A Health Technology Assessment.

Ontario Health Technology Assessment Series July 2016 V.16 N.17 P.1–69

Health Quality Ontario.

Abstract

BACKGROUND:

Fecal microbiota therapy is increasingly being used to treat patients with Clostridium difficile infection. This health technology assessment primarily evaluated the effectiveness and cost-effectiveness of fecal microbiota therapy compared with the usual treatment (antibiotic therapy).

METHODS:

We performed a literature search using Ovid MEDLINE, Embase, Cochrane Database of Systematic Reviews, Database of Abstracts of Reviews of Effects, CRD Health Technology Assessment Database, Cochrane Central Register of Controlled Trials, and NHS Economic Evaluation Database. For the economic review, we applied economic filters to these search results. We also searched the websites of agencies for other health technology assessments. We conducted a meta-analysis to analyze effectiveness. The quality of the body of evidence for each outcome was examined according to the Grading of Recommendations Assessment, Development, and Evaluation (GRADE) Working Group criteria. Using a step-wise, structural methodology, we determined the overall quality to be high, moderate, low, or very low. We used a survey to examine physicians’ perception of patients’ lived experience, and a modified grounded theory method to analyze information from the survey.

RESULTS:

For the review of clinical effectiveness, 16 of 1,173 citations met the inclusion criteria. A meta-analysis of two randomized controlled trials found that fecal microbiota therapy significantly improved diarrhea associated with recurrent C. difficile infection versus treatment with vancomycin (relative risk 3.24, 95% confidence interval [CI] 1.85-5.68) (GRADE: moderate). While fecal microbiota therapy is not associated with a significant decrease in mortality compared with antibiotic therapy (relative risk 0.69, 95% CI 0.14-3.39) (GRADE: low), it is associated with a significant increase in adverse events (e.g., short-term diarrhea, relative risk 30.76, 95% CI 4.46-212.44; abdominal cramping, relative risk 14.81, 95% CI 2.07-105.97) (GRADE: low). For the value-for-money component, two of 151 economic evaluations met the inclusion criteria. One reported that fecal microbiota therapy was dominant (more effective and less expensive) compared with vancomycin; the other reported an incremental cost-effectiveness ratio of $17,016 USD per quality-adjusted life-year for fecal microbiota therapy compared with vancomycin. This ratio for the second study indicated that there would be additional cost associated with each recurrent C. difficile infection resolved. In Ontario, if fecal microbiota therapy were adopted to treat recurrent C. difficile infection, considering it from the perspective of the Ministry of Health and Long-Term Care as the payer, an estimated $1.5 million would be saved after the first year of adoption and $2.9 million after 3 years. The contradiction between the second economic evaluation and the savings we estimated may be a result of the lower cost of fecal microbiota therapy and hospitalization in Ontario compared with the cost of therapy used in the US model. Physicians reported that C. difficile infection significantly reduced patients’ quality of life. Physicians saw fecal microbiota therapy as improving patients’ quality of life because patients could resume daily activities. Physicians reported that their patients were happy with the procedures required to receive fecal microbiota therapy.

CONCLUSIONS:

In patients with recurrent C. difficile infection, fecal microbiota therapy improves outcomes that are important to patients and provides good value for money.

PDF

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4973962/pdf/ohtas-16-1.pdf

November 21, 2016 at 7:46 am


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